La necesidad
The Kidney Project busca cambiar el status quo.
La insuficiencia renal es mortal si no se trata.
El trasplante es la mejor opción, pero los órganos de donantes son escasos.
La diálisis es un tratamiento a corto plazo y costoso.
El 1% de la población de Medicare sufre de insuficiencia renal, sin embargo, los costos del tratamiento representan el 6% del presupuesto de Medicare.
Fallo renal
La enfermedad renal crónica (ERC) es la pérdida lenta y progresiva de la función renal con el tiempo. La última etapa de la ERC, conocida como enfermedad renal en etapa terminal (ESRD), es una insuficiencia renal casi completa o total. Como resultado, los riñones no pueden desempeñar sus funciones normales y esenciales para la vida de:
- Eliminar del torrente sanguíneo los subproductos del metabolismo que son naturales, pero tóxicos.
- Eliminar el exceso de agua y sales de la sangre para mantener la presión arterial.
- Reponer las cantidades adecuadas de sustancias químicas en la sangre, como el sodio, el fósforo y el potasio, para mantener el equilibrio ácido-base y electrolítico.
- Producir hormonas.
Debido a las funciones críticas y variadas que desempeñan los riñones, muchos pacientes cuyos riñones fallan se enferman gravemente y sufren una alta mortalidad cardiovascular e infecciosa. Sin tratamiento, los pacientes con insuficiencia renal morirán.
Las únicas opciones para prolongar la vida de los pacientes con insuficiencia renal son la solución a corto plazo de la diálisis o la solución a largo plazo del trasplante de riñón. Si bien el trasplante sigue siendo el mejor tratamiento actual, una grave escasez de órganos donados hace que esta opción sea inalcanzable para muchos pacientes con insuficiencia renal. Ambos tratamientos conllevan graves riesgos y desafíos.
La insuficiencia renal tiene un enorme costo personal para los pacientes y sus familias, y un costo financiero para el sistema de atención médica del país. Lamentablemente, la población de pacientes con insuficiencia renal, tanto a nivel nacional como internacional, está aumentando, especialmente en poblaciones con enfermedades crónicas existentes como la diabetes y la hipertensión.
Necesidad de una nueva opción de tratamiento
Existe una necesidad apremiante de una forma eficaz, cómoda para el paciente, permanente y rentable de tratar la insuficiencia renal, un tratamiento que ofrezca a los pacientes los beneficios funcionales de un riñón vivo frente a una oferta inadecuada de órganos de donante, al tiempo que ahorra dinero en atención médica. ¿Cómo se puede satisfacer esta necesidad?
La diálisis se utilizó por primera vez para tratar a un paciente con insuficiencia renal en 1943; el primer trasplante de riñón se realizó en 1962. Desde entonces, ha habido avances tanto en la tecnología de diálisis como en la cirugía de trasplante, así como en el desarrollo de medicamentos inmunosupresores, pero se ha avanzado poco en opciones de tratamiento alternativas. A día de hoy, solo hay dos opciones de tratamiento; estamos en proceso de añadir una tercera.
¿Por qué ahora?
Antes de que pudiera crearse una nueva opción de tratamiento para la insuficiencia renal, tuvieron que lograrse avances espectaculares en la ciencia y las tecnologías necesarias para llevar a cabo muchas de las funciones metabólicas, endocrinas e inmunológicas de un riñón sano.
Estos desafíos científicos ya han sido superados.
- La nanotecnología de silicio permite la producción en masa de membranas fiables, robustas y compactas.
- Los nuevos recubrimientos moleculares para el silicio lo hacen compatible con la sangre y protegen las membranas sin alterar su funcionalidad.
- Los avances en las capacidades de obtención y almacenamiento de células proporcionan las células necesarias en las condiciones adecuadas.
Un equipo nacional de científicos, ingenieros y médicos está aprovechando al máximo estos desarrollos para avanzar hacia una nueva opción de tratamiento para la insuficiencia renal. La nación necesita atención médica efectiva y asequible ahora más que nunca; es el momento de que este trabajo tenga éxito.
El proyecto
El equipo nacional de investigación de The Kidney Project está dirigido por Shuvo Roy, PhD, bioingeniero y miembro del personal docente del Departamento de Bioingeniería y Ciencias Terapéuticas, Escuelas de Farmacia y Medicina, Universidad de California, San Francisco (UCSF).
El equipo está desarrollando un riñón bioartificial autónomo implantado quirúrgicamente para realizar la gran mayoría de las funciones de filtración, equilibrio y otras funciones biológicas del riñón natural. El dispositivo de dos partes aprovecha los desarrollos recientes en nanotecnología de silicio, filtración por membrana y ciencia celular. Se alimenta de la propia presión arterial del cuerpo sin necesidad de tubos y ataduras externas ni de medicamentos inmunosupresores.
La UCSF es la base ideal para el proyecto. Es conocida en todo el mundo como una institución que aborda los problemas biomédicos con el tipo de celo interdisciplinario necesario para llevar a cabo un esfuerzo tan audaz. Y la UCSF ha hecho de The Kidney Project una prioridad de investigación del campus.
La necesidad de una nueva opción de tratamiento para la insuficiencia renal es grande y creciente, y el cronograma, por lo tanto, es ambicioso. El equipo de The Kidney Project anticipa los primeros ensayos clínicos en humanos en un par de años.

